El Rinoceronte. Caracteristicas Habitat Anatomia Origen Evolucion distribucion
ciclo vital reproduccion comportamiento rinoseronte clasificacion...
EL RINOCERONTE



Nombre Científico : Ceratotherium simum

Familia : Rinoceróntidos

Orden : Perisodáctilos

Clase : Mamíferos

Identificación : Se distingue por su gran tamaño, color básicamente gris y labios anchos y rectos en vista frontal.

Tamaño : Longitud total: de 3,35 a 4,2 m; altura en la cruz: de 0,85 a 1,5 m; longitud de la cola: de 50 a 70 cm (récord: 1 m).

Peso : Hembra: 1.400-1.700 kg. Machos: 2.000-3.600 kg.

Distribución : Noreste de República Democrática del Congo, Sudáfrica y otros puntos de África meridional.

Hábitat : Sabanas de hierba no muy alejadas del agua.

Alimentación : Herbívoro estricto.

Reproducción : Camada de una sola cría tras algo más de 16 meses de gestación.




Auténtico acorazado con patas, el rinoceronte viviendo del mismo modo desde hace decenas de millones de años, cuando los rinocerontes primitivos alcanzaron el récord de peso entre los mamíferos terrestres. Animal mítico por excelencia, su relación con el hombre empieza con la aparición de éste; de este modo, su figura se halla pintada en las paredes de muchas cuevas prehistóricas y se cuentan numerosas referencias en las leyendas medievales sobre el unicornio. Rinoceronte significa “cuerno en la nariz”, que es su defensa más conspicua, pero que también puede llevarlo a la perdición, ya que las supuestas virtudes de su cuerno han provocado una persecución que ha estado a punto de acabar con todas las especies, mientras que la mayoría sigue en grave peligro de extinción.



ORIGEN Y EVOLUCIÓN


La dispersión del Terciario

Aunque originados unos 200 millones de años atrás, el período Terciario (que empieza hace 65 millones de años) significó el gran boom de los mamíferos, que se dispusieron a ocupar el “espacio vacío” dejado por los grandes dinosaurios extinguidos durante el Cretáceo, la época inmediatamente anterior. En poco tiempo se difundieron y aparecieron nuevos tipos de mamíferos, que conformaron los grandes grupos actuales: carnívoros, primates, roedores… y ungulados. Estos últimos se caracterizaron por incorporar pezuñas en el extremo de los dedos para facilitar la carrera sobre suelo duro.

Muchos de estos ungulados tenían un aspecto extraño y primitivo, como el uintaterio de Norteamérica, que fue uno de los primeros grandes herbívoros y que por su estructura general ya parece un rinoceronte; además, incorporada defensas en la cabeza: tres pares de protuberancias óseas.


Rinocerontes primitivos

Después de una época de importantes cambios climáticos, que provocó la desaparición de una tercera parte de las familias de mamíferos hace unos 40 millones de años, sobrevino un largo período de clima benigno: el Mioceno (entre 25 y 5 millones de años atrás). Fue el momento de máxima diversidad y cuando se expandieron las inmensas praderas, donde podían pastar los grandes rebaños de herbívoros, entre ellos los ungulados. Éstos evolucionaron formando dos grandes grupos: los artiodáctilos, que se han diversificado mucho más, y los perisodáctilos.

De estos últimos, caracterizados por el número impar de dedos, sólo han sobrevivido tres familias: los équidos, los tapíridos y los rinoceróntidos. De fines del Oligoceno.principios del Mioceno data Indricotherium, un gigantesco rinoceronte asiático sin cuernos que medía 5 ó 6 metros de altura y pesaba unos 20.000 kg, aunque algunos autores calculan su peso en 30.000 kg. En todo caso, es del mismo orden (o superior) que el mayor mamur conocido y pesa cuatro veces y media más que el más pesado elefante africano, de manera que este rinoceronte primitivo se puede considerar como el mayor mamífero terrestre que jamás ha existido. De Los, por lo menos, ochenta géneros que existieron de rinocerontoideos hoy en día sólo quedan cuatro. El más primitivo de los cinco rinocerontes actuales es el lanudo de Sumatra, descendiente directo del antiquísimo rinoceronte lanudo de la era glacial, que vivía en Europa y Asia y del que se han encontrado ejemplares conservados en los hielos de Siberia. Los otros cuatro se originaron entre fines del Plioceno y principios del Cuaternario, siendo los dos asiáticos del mismo género, mientras que los africanos se han diferenciado más, constituyendo dos géneros distintos: uno incluye al rinoceronte blanco y el otro, al negro.



TODOS LOS RINOCERONTES


Además de blanco, tratado en otras secciones, existen otras cuatro especies vivas de la familia de los rinoceróntidos, todos ellos con numerosos rasgos comunes y reconocidos intuitivamente por el gran público como rinocerontes. A pesar de ello, se clasifican en géneros distintos, excepto Rhinoceros.


RINOCERONTE NEGRO (Diceros bicornis)

Es el otro rinoceronte africano, muy parecido al blanco, del que se distingue no por el color (que también es gris, sólo que algo más oscuro), sino por el labio superior, que no es ancho y recto, sino triangular y acabado en punta, como reminiscencia de una trompa ancestral. Esta estructura labial, muy móvil y prensil, le permite coger con la misma destreza tanto al hierba a ras de suelo como las hojas de árboles pequeños y plantas rastreras.

Su boca tritura las espinas más duras con una facilidad asombrosa. Esta facultad le posibilitó una distribución originaria mucho mayor. También se distingue del blanco por carecer de joroba sobre el cuello, así como por su menor talla y por ser más solitario y menos territorial.

El rinoceronte negro es el más violento de todos: aunque no sea muy frecuente por su actual rareza, cuando dos machos se encuentran cruzan los cuernos a modo de espadachines y, si no están de acuerdo con la frontera de sus territorios, pueden darse cornadas muy peligrosas ya que son capaces de atravesar su durísima piel.

También pueden enfrentarse con las hembras en los rudos preliminares del apareamiento y con otros animales: puede embestir a elefantes e incluso ser peligroso para los humanos en una de sus imprevisibles cargas contra personas o vehículos sin mediar provocación. En la década de los 70 el rinoceronte negro todavía era la especie más abundante, pero ahora se han cambiado las tornas y, mientras el blanco se ha recuperado, el negro está en grave declive, habiendo desaparecido de la mayor parte de su territorio original.


RINOCERONTE INDIO (Rhinoceros unicornis)

Es mayor que el rinoceronte negro, pero no tanto como el blanco. Los machos pueden alcanzar los 3,8 m de longitud y los 2.20 kg de peso. Su único cuerno es negro y puede superar el medio metro de longitud. Su características más distintiva es su imponente cuerpo, con unos grandes pliegues que lo dividen como una armadura de tres piezas.

Los individuos comparten el territorio formando una especie de clan, entre cuyos miembros no suele haber disputas, ya que respetan la jerarquía, y el macho dominante es el único que se aparea con las hembras. Los escarceos amorosos no están exentos de cierta reduzca y violencia, de modo parecido al rinoceronte negro. Así mismo, también puede ser agresivo con otras especies que le incordien en su área de campeo, pero no utiliza su cuerno para atacar, sino que embiste proyectando sus incisivos hacia delante.

Originalmente y hasta el siglo XVII fue una especie común en el noroeste de la India, Pakistán y Nepal, ocupando extensas llanuras aluviales con hierbas muy altas, así como las zonas pantanosas y boscosas adyacentes. A partir de entonces la población inició un imparable descenso en picado debido a la sustitución de las llanuras aluviales por terrenos agrícolas y a la caza abusiva: entre 1871 y 1907 un solo maharajá mató 207 rinocerontes. Actualmente, los pocos ejemplares que quedan (alrededor de 2.000) se encuentran cerca de los ríos Ganges y Brahamaputra, al pie del Himalaya, deambulando por zonas húmedas, de cultivo y de bosque secundario, pero, sobre todo, en los parques naturales de Kaziranga (en la India) y de Chitwan (en Nepal), donde un ejército armado de mil soldados patrulla constantemente para impedir el lucrativo comercio de cuernos de rinoceronte.


RINOCERONTE DE JAVA (Rhinoceros sondaicus)

Muy parecida a la anterior, esta especie es algo más pequeña: puede alcanzar los 3,2 m y los 1.500-2.000 kg. Al igual que ella, posee un labio superior puntiagudo y prensil, y se distingue por la distinta disposición de los pliegues del cuerpo y por tener el único cuerno muy pequeño, de unos 20 cm. Es un rinoceronte solitario que ocupaba bosques densos lluviosos de poca altitud en numerosas regiones.

Hasta el siglo XIX se distribuía por tres grandes áreas: la subespecie nominal en el istmo y península Malaca, Sumatra y oeste de Java; la subespecie annamiticus en Vietnam, Camboya, Laos y este de Tailandia; y la llamada inermis en Bangladesh, Birmania y este de la India. Cinco siglos antes incluso llegaba al norte de China, pero, por las mismas razones que el gran rinoceronte Indio, su población ha descendido alarmantemente, hasta el punto que la última subespecie se considera prácticamente extinguida, y de annamiticus apenas quedan unos pocos grupos de unas decenas de ejemplares en el sur de Vietnam. En todo caso, la única población “seguras” es la del parque natural de Ujung Kulon, al oeste de Java, formada por unos 60 individuos. No existen ejemplares en los zoos, y se considera uno de los mamíferos de gran tamaño más raros del mundo, es decir, al borde mismo de la extinción.


RINOCERONTE ALNUDO DE SUMATRA (Dicerorhinus sumatrensis)

Es el más pequeño y de aspecto más diferenciado; mide de 2,3 a 3,1 m de longitud y pesa de 800 a 1.000 kg. Aparte de los pliegues del cuello, su coriácea piel marrón gris es peluda y presenta dos grandes estrías verticales que parecen dividir el cuerpo en tres partes, como el género Rhinoceros. Es la única especie asiática con dos cuernos, pero el frontal apenas destaca y el segundo no llega a los 40 cm. Vive en selvas tropicales desde el nivel del mar hasta la alta montaña, siempre que exista agua cerca. Antiguamente ocupaba una extensísima área desde el este de la India hasta la península Malaca (y probablemente Vietnam), además de Sumatra y Borneo, pero las mismas causas citadas para las especies anteriores han esquilmado ésta.

En 1989 existían dieciséis individuos en cautividad y cerca de un millar en estado salvaje, pero muchos de ellos fuera de área s protegidas; por ello, sólo siete años más tarde se contaba con veintiuno en zoos, pero ¡menos de cuatrocientos en libertad! De la subespecie Borneo (harrisoni) sobreviven sesenta individuos, mientras que la subespecie occidental (lasiotus) se considera virtualmente extinta (quizá queden media docena de ejemplares de Birmania). En cuanto a la subespecie nominal, el centenar de ejemplares que pueden quedar en Malasia –y quizás una decena en Tailandia- tienen una más que probable desaparición inminente, siendo la única población “considerable” la de Sumatra (entre 400 y 700 rinocerontes lanudos).



MEDIO NATURAL


Distribución y hábitat

El hábitat predilecto del rinoceronte blanco es la sabana herbácea, así como llanuras arbustivas, praderas…, siempre que abunde la vegetación baja, haya árboles o arbustos que proporcionen sombra y el territorio no esté lejos de lagos, ríos o zonas pantanosas. Existen dos subespecies: la septentrional (cottoni), al oeste del alto Nilo, y la meridional (simum), al sur del río Zambeze.

En el siglo XIV ya estaban separadas por una amplia franja de territorio, y la primera se extendía por la República Centroafricana, al sur de Chad, el noreste de República Democrática del Congo, el noreste de Uganda y el sudoeste de Sudán. La subespecie nominal se hallaba miles de kilómetros más al sur, ocupando Botswana, Zimbabwe, el sudeste de Angola, centro y sur de Mozambique, este de Namibia, norte y este de Sudáfrica y probablemente el sudoeste de Zambia.

Sin embargo, estas áreas, con ser muy vastas, ya eran más pequeñas que la antigua dispersión de la especie, de manera que se produjo una reducción sustancial antes de la colonización europea. Hace 2.000 años aún había rinocerontes blancos en el valle del Nilo, al sur de Egipto, y probablemente también los había en otras zonas de África septentrional, llegando posiblemente a las áreas costeras de Argelia y Marruecos. De hecho, la especie aparece en pinturas rupestres encontradas en Libia y Marruecos que datan de 1.500 años antes de Cristo.


Persecución secular

Aunque fuese cazado desde siempre por los indígenas, el rinoceronte nunca estuvo en peligro de extinguirse hasta la época de la colonización. El inicio del ocaso del rinoceronte data de los siglos XVIII – XIX cuando se difundieron las armas de fuego. Esta especie es muy mansa y, en contra de lo que se pregonaba en la época, no entrañaba ningún peligro abatir un rinoceronte blanco. La matanza fue de tal calibre que algunos europeos llegaron a acostumbrarse a la carne de rinoceronte.

Pero un siglo de caza todavía no lo había puesto en grave peligro. El exterminio llegó en los años 80, con la fiebre del tráfico ilegal de cuernos. Los furtivos diezmaron las poblaciones norteñas de África central, al tiempo que arrasaban con todos los rinocerontes negros de África oriental (en quince años mataron más de 95% de los ejemplares de esta especie). Sólo en Sudáfrica encontraron la férrea oposición del ejército y de los guardas armados del servicio de parques.

Para disuadir a los furtivos, se han quemado en público toneladas de cuernos –junto con marfil de los elefantes- y se ha llegado a cortar sistemáticamente los cuernos de los supervivientes con sierras mecánicas. Nada de eso les detiene, pero, por suerte, el rinoceronte blanco ha demostrado ser una especie que responde muy bien a las medidas de protección (mucho mejor que el negro), recuperándose satisfactoriamente e, incluso, reproduciéndose con tal rapidez que permite repoblar zonas perdidas.


Masacre y recuperación de la subespecie meridional

Como consecuencia de todo lo explicado, la subespecie meridional sufrió grandes oscilaciones en número y extensión, siguiendo los avatares históricos. Por ejemplo, en Sudáfrica, donde su evolución es muy conocida, se puede asegurar que en el siglo XVII la población era muy numerosa y que en los siglos XVIII y XIXI la caza fue tan intensa que se dio por desaparecido del país en 1893.

No obstante, justo el año siguiente se localizó un pequeño grupo de Zululandia, al este del país; para protegerlos se creó el parque nacional Umfolozi y la manda perduró hasta los años 30 del siglo XX, aunque entonces estaba formada por menos de cien ejemplares. Las drásticas medidas de protección y control biológico que se tomaron llevaron a un crecimiento de la población de un millar de individuos en 1970 y al doble en 1980.

El subsecuente programa de protección hizo posible la extracción de ejemplares para repoblar otras zonas del país e incluso de otros países donde la especie había desaparecido.

El programa de recuperación llevado a cabo se puede considerar modélico, ya que en 1996 se contabilizaban un total de 7.500 rinocerontes blancos meridionales, la mayoría en Sudáfrica (sobre todo en los parques nacionales Kruger y Umfolozi/Hluhluwe), pero con poblaciones incipientes en Zimbabwe (138 ejemplares), Namibia (107), Swazilandia (41), Botswana (20), Zambia (5) e incluso Kenya (122), si bien en este último caso la reintroducción está fuera del rango natural de la subespecie. También se instaló un pequeño grupo en Mozambique, pero parece que los furtivos terminaron completamente con él.


Exterminio de la subespecie septentrional

Quizá fue un mal presagio que el primer ejemplar conocido de esta población fuera el abatido en 1900 por el mayor Gibson del ejército británico, al oeste del Nilo, 3.000 km al norte del lugar donde entonces se sabía que vivía la especie. Originalmente esta “nueva” población norteña quizás era más numerosa y extensa que la sureña, pero ha sufrido mucho más el acoso humano y, sobre todo, le ha faltado la acción decidida de un país que liderase su protección, como ha hecho Sudáfrica con la otra subespecie. Por ejemplo, entre los años 70 y 80 desaparecieron las poblaciones de la República Centroafricana y de Sudán. Se localizó un grupo en el Chad, pero su rastro se perdió definitivamente en 1980.

Los últimos rinocerontes blancos de Uganda (poco más de un centenar en 1928) recibieron ciertas medidas de protección, por lo que en 1950 ascendieron a medio millar. Sin embargo, la falta de control de los furtivos hizo que trece años después sólo se contabilizasen 71. Entonces, en un intento desesperado de salvarlos de los cazadores, se capturaron quince ejemplares y se instalaron en el parque nacional de Murchison. Allí su número creció hasta ochenta rinocerontes, pero todos ellos fueron abatidos en 1980.

Una historia paralela se puede contar de República Democrática del Congo: en 1938, en el parque nacional de Garamba quedaba un centenar de ejemplares, que creció hasta unos esperanzadores 1.200 en 1963, pero los avatares políticos de esta década hicieron descender el número a menos de la mitad, desintegrándose casi por completo a principios de los 80. Allí quedan los últimos rinocerontes blancos del norte: en 1996 se contaban 18, y ya no hay otros aparte de los trece que se encuentran en cautividad. Las esperanzas de supervivencia son casi nulas, habida cuenta de la consanguinidad, las enfermedades, la inestabilidad política del país… y los furtivos, que pueden matar decenas de ejemplares en una sola incursión. Si esto ocurre, la subespecie habrá desaparecido apenas un siglo después de haber sido descubierta.. con un tiro del mayor Gibson.



ANATOMÍA DEL RINOCERONTE BLANCO


El mayor mamífero acorazado de la Tierra

Provisto de una poderosa armadura, la figura de este coloso –siempre con su enorme cabeza baja- es imprescindible en cualquier imagen de la sabana. Es el mayor de los cinco rinoceronte existentes y, dentro de los mamíferos terrestre, sólo le superan en tamaño los elefantes y algunos machos de hipopótamo.


Cuernos

Posee dos cuernos bien desarrollados, especialmente el frontal, cuyo récord de longitud es de 1,58 m. Aunque son duros como un hueso, a diferencia de los bóvidos y ciervos, carecen de núcleo óseo: son simples acumulaciones de fibras compactadas de queratina (el mismo material de nuestras uñas y pelos); están situados sobre un engrosamiento del cráneo, pero carecen de ningún tipo de inserción en él.


Hocico

Es muy largo y, sobre todo, muy ancho y recto en el extremo, sin traza alguna de proboscis, todo lo cual permite distinguirlo perfectamente del rinoceronte negro, el cual posee un labio superior puntiagudo. La falta de ese labio prensil le impide ramonear con la eficacia del negro, pero su amplia boca le faculta para ser un eficiente herbívoro de hierba baja.

Piel

Una de las grandes bazas defensivas de este gran herbívoro es su piel, aunque a pesar de su grosor (1-2 cm) puede ser atravesada por cuchillos, lanzas y balas. De aspecto desnudo, excepto en la cola y las orejas, presenta una cierta pilosidad corporal, sobre todo en la subespecie meridional, pero nunca es conspicua. Coriácea y de gran dureza, la piel muestra pliegues verticales en cuello y abdomen, pero sin la estructura de placas de los rinocerontes asiáticos.

Patas


Las patas de los rinocerontes son cortas, macizas y muy robustas, y dejan una curiosa huella en forma de trébol. Como todos los ungulados, terminan en pezuñas y, a diferencia de lo artiodáctilos, poseen un número impar de dedos; en concreto, tres grandes dígitos con el extremo aplanado proporcionan una enorme base que sustenta la inmensa masa corporal sin que se hunda en la arena o el fango. No es la mejor estructura para la velocidad, pero cuando quiere correr, trota con bastante agilidad y puede realizar una breve carga a 40 km/h.

Joroba

Esta giba maciza, de la que carece el rinoceronte negro, sobresale en la parte anterior del lomo, justo a la altura del cuello.

Orejas

Largas y con pelo espeso en las puntas; su forma tubular y su movilidad facilitan una audición buena y direccional.

Cabeza

Grande, ancha y muy alargada, con aspecto masivo y ortogonal.


Ojos

Pequeños, miopes y escondidos entre los pliegues cutáneos de ambos lados de la cabeza; de este modo el campo que abarcan es muy amplio, pero el animal carece de visión en tres dimensiones.


Genitales

Como los elefantes, los rinocerontes poseen testículos internos, de manera que carecen de escroto.


Coloración

A pesar de su nombre, el rinoceronte blanco nunca es blanco, sino de un color que varía del marrón amarillento al gris pizarroso.


Cola

No muy larga en proporción al cuerpo, pero puede acercarse al metro de longitud; en el extremo posee un penacho de pelo.



CICLO VITAL


Alcanzar la madurez

Después de una larga gestación de más de dieciséis meses, el “pequeño” nace con un peso de 40-65 kg y empieza su crecimiento con la poco nutritiva leche materna, que a los dos meses completará con hierba. Al año, con el destete, ya se vale por sí solo, pero suele acompañar a su madre hasta los dos-tres años o algo más, disfrutando de su protección. De hecho, no tiene que abandonarla hasta que nazca otra cría, lo que sucede a intervalos de dos o tres años. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los cuatro-cinco años, pero no suelen parir por primera vez hasta los casi siete. Los machos, aunque llegan a la madurez a los sies-ocho años, raramente pueden disponer de territorios y reproducirse antes de cumplir diez o doce. Los cuernos, inexistentes al nacer, empiezan a crecer a las cinco semanas y ya no dejarán de hacerlo durante toda la vida, el primero (o frontal) a un ritmo medio de 5 cm anuales. El segundo suele alcanzar de 15 a 40 cm, peor el frontal es fácil que supere los 1,2 m, incluso los 1,35 m, siendo más largo y estilizado el de la hembra.

Los apareamientos se pueden producir durante todo el año, pero la mayor frecuencia se da de octubre a diciembre (aunque en Sudáfrica en febrero y en África Oriental en junio). Cuando un macho localiza una hembra en celo cerca de su territorio, la conduce hacia él, empujándola si es preciso (el macho puede duplicar el peso de la hembra). Aunque al principio no sea correspondido, el macho insiste a base de acercamientos y de apoyar la cabeza sobre su grupa, en un cortejo que puede durar días. Por fin, tras un apareamiento de una media hora, ambos se separan y al poco tiempo se alejan, de manera que el padre no conocerá nunca a su hijo.


Vida social

Esta especie posee la estructura social más compleja de todos los rinocerontes, ya que casi todos los demás apenas se juntan para otra cosa que no sea aparearse. Aunque los machos dominantes suelen ser solitarios, se pueden dar numerosas asociaciones temporales de hasta catorce individuos, o bien otras más pequeñas, que también son más cohesionadas. Aparte de la típica hembra con su cría, es frecuente ver a dos o más hembras con una sola cría, así como a otras acompañadas por individuos algo mayores. También se forman grupos de dos a seis jóvenes, generalmente del mismo sexo. Cuando se encuentran dos grupos, se aproximan y se saludan y juegan en inofensivas luchas con sus cuernos.

Aunque la mayor parte del tiempo son animales silenciosos, los rinocerontes se comunican entre sí mediante una gran variedad de sonidos: resoplidos, resuellos, chillidos, rugidos…, algunos de notable intensidad. Se han identificado diez vocalizaciones distintas, entre llamadas de contacto, señales de cortejo, etc. Casi nunca da señales de alarma, ya que, aparte del hombre, el rinoceronte no ha de temer a ningún animal: ni el zarpazo del más poderoso felino, ni la dentellada de la hiena más corpulenta pueden atravesar su recia piel. De hecho, diversos tipos de bala tampoco la perforan por completo, lo que propició un aura de imbatibilidad que le ha perjudicado mucho (porque revalorizaba el trofeo). Por supuesto, existe la posibilidad de que una manada de leones o hienas capture una cría, pero incluso eso es raro porque la madre y demás adultos del grupo arremeterán contra el intruso, y todos los depredadores temen la carga de este acorazado.



COMPORTAMIENTO


Una máquina de comer hierba

A diferencia del negro, cuyo labio prensil le permite ramonear con gran eficacia, el morro del rinoceronte blanco es recto y muy ancho, ideal para arrancar las plantas bajas de la sabana. Y esto es lo que hace la mayor parte del tiempo; se va desplazando lentamente pastando hierba sin parar, pues su poder nutritivo es muy bajo y el cuerpo que hay que alimentar, enorme. Según parece, el nombre de rinoceronte blanco procede de los colonos holandeses, ya que en africaan wijd significa ancho y se pronuncia vait, expresión que con la ocupación inglesa se interpretó como white. No obstante, también es posible que se le denominase intencionadamente blanco porque los primeros ejemplares detectados por los exploradores fuesen de ese color al haberse revolcado en tierra rica en calcio o yeso.

Mientras va rastreando la sabana como una máquina de comer con su sempiterna postura gacha, el rinoceronte es acompañado por las garcillas bueyeras, que corretean bajo el coloso ingiriendo los innumerables insectos y demás invertebrados que levanta a su paso. Más comodones, los bufagos o picabueyes viajan en la azotea, encima del gran ungulado. Su presencia es perfectamente tolerada porque se alimentan de los numerosos parásitos que se esconden en los pliegues y rincones de la piel; asimismo, limpian las heridas, consumiendo los tejidos muertos; finalmente, actúan de centinelas: si detectan cualquier peligro, alzan ruidosamente el vuelo, alertando así a su huésped.


Un carácter campechano

A diferencia del negro, el rinoceronte blanco tiene un temperamento muy tranquilo. Precisamente esto facilitó en gran media las grandes matanzas, pues era lastimosamente fácil localizarlo, aproximarse y abatirlo. Su reacciones son previsibles y, al carecer de visión a distancia y ser muy miope (sólo ve bien de cerca, a menos de 30 cm), para satisfacer su curiosidad suele acercarse él mismo; los cazadores saben atraerlo imitando su propio bufido. En su sencilla rutina diaria, después de comer durante las primeras horas del día, se revuelca en el barro y descansa a la sombra en los momento más calurosos. Más tarde acude a lodazales y charcas poco profundas a beber y a bañarse en el fango para refrescarse, aliviar picores y librarse de los molestos parásitos, procurando mantener una protectora capa de barro sobre la piel. La gran dependencia del agua determina sus limitados desplazamientos a lo largo de las estaciones. Se mueve de forma lenta y rectilínea y siempre utiliza las mimas sendas. También le encanta revolcarse en las cenizas, apagando incluso las brasas, por lo que se le llama el “bombero de la sabana”.

Los miembros del grupo suelen depositar sus excrementos en un lugar común, el estercolero, donde pueden acumularse grandes cantidades de “fertilizante”. El macho dominante efectúa sus deposiciones en montones de estiércol –que luego esparce con las patas- en los límites de su territorio. Además, al patrullar en solitario los marca rociándolos con orina. Acepta, no obstante, la presencia de otros machos, siempre que realicen gestos de sumisión. Los enfrentamientos violentos y ritualizados se producen cuando dos machos dominantes coinciden en la frontera o litigan por un sector; en algunos enfrentamientos se empujan con los cuernos hasta que uno de los dos se retira. Raramente se infligen heridas y sólo se embisten con dureza cuando compiten por una hembra en celo.



JAMBIAS DE CUERNO DE RINOCERONTE


En la década de los 70, al igual que sucedía con el marfil de los elefantes, había caso un libre comercio de cuernos de rinoceronte: continuamente salían cargamentos por tierra, mar y aire.

Las rutas se fueron controlando gracias a las campañas internacionales, a los acuerdos CITES (Control del Tráfico de Especies en Peligro) y a la nueva legislación y vigilancia implantadas por muchos gobiernos: en la mayor parte de países africanos se prohibió la exportación de cualquier parte de este ungulado. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos realizados y ante la consternación de los expertos, en los años 90 el tráfico continuó. Aunque podía salir alguna cantidad de Kenya, Tanzania y Zimbabwe, la mayor parte del tráfico se canalizaba a través de Burundi, aprovechando la crisis político-social en que se veía inmerso el país.

Pero ¿cuál era el destino si también estaba prohibida y controlada su importancia en gran parte de los mercados tradicionales de Oriente?

La respuesta es Sanaa, en Yemen del Norte. Allí la jambia es toda una institución: se trata de una daga de filo curvado, símbolo máximo de la edad adulta, que confiere un estatus especial a los hombres que la llevan al cinto…, siempre que el mando esté fabricado con cuerno de rinoceronte, el cual, cuando se pule, adquiere una opalescencia ámbar de gran belleza. Se trata de una artesanía antiquísima, peor siempre había sido privilegio de unos pocos potentados.

No obstante, el auge del petróleo de los año 70 favoreció en gran medida a los trabajadores yemenías, permitiéndoles por primera vez en su historia disponer de unos dólares con los que adquirir una jambia de cuernos de rinoceronte. No fue hasta 1985 que el gobierno de Yemen prohibió su importación (sobre el papel), cuando la población mundial de rinocerontes negros ya había quedado reducida a unos pocos miles de ejemplares.




PARA IR A LA ENCICLOPEDIA ANIMAL PINCHE AQUI!!




Datos del Autor
Escribir al Autor
Agregar Comentario
Rankear este Aviso
Estadísticas

» me


Tecnologia Rie.cl V2010